Perdí a una persona importante y la vida de los demás continuó mucho antes de que yo estuviera preparado — Tumbes: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
No sé exactamente qué respuesta busco; quizá solo necesito dejar esto en algún lugar. Tengo 55 años, vivo en Tumbes y últimamente perdí a una persona importante y la vida de los demás continuó mucho antes de que yo estuviera preparado.
Desde fuera mi rutina parece normal. Cumplo horarios, respondo mensajes, hago compras y participo en conversaciones. Sin embargo, hay días en que cada tarea pequeña requiere una energía que nadie ve. Cuando alguien pregunta cómo estoy, respondo “bien” por costumbre y porque explicar todo parece demasiado largo.
He intentado organizarme mejor, dormir más y distraerme con cosas que antes disfrutaba. Algunas ayudan por un rato, especialmente escuchar música antes de dormir, pero la sensación vuelve cuando termina el ruido del día. No estoy buscando lástima; me gustaría sentir que puedo hablar sin tener que tranquilizar inmediatamente a la otra persona.
Lo más frustrante es sentir culpa por estar cansado cuando sé que otras personas también atraviesan problemas.
Estoy intentando tratarme con la misma paciencia que ofrezco cuando otra persona atraviesa una etapa difícil. Estoy aprendiendo que reconocer el cansancio no significa rendirse, pero todavía me cuesta tratarme con la misma paciencia que ofrezco a otros. ¿Cómo diferencian una mala etapa de una vida que realmente necesita cambiar?
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