Mi empleo me da estabilidad, pero también está consumiendo la versión de mí que existía fuera de él — Arequipa: el miedo de empezar nuevamente
No sé exactamente qué respuesta busco; quizá solo necesito dejar esto en algún lugar. Tengo 41 años, vivo en Arequipa y últimamente mi empleo me da estabilidad, pero también está consumiendo la versión de mí que existía fuera de él.
Desde fuera mi rutina parece normal. Cumplo horarios, respondo mensajes, hago compras y participo en conversaciones. Sin embargo, hay días en que cada tarea pequeña requiere una energía que nadie ve. Cuando alguien pregunta cómo estoy, respondo “bien” por costumbre y porque explicar todo parece demasiado largo.
He intentado organizarme mejor, dormir más y distraerme con cosas que antes disfrutaba. Algunas ayudan por un rato, especialmente retomar una película o un libro que había dejado, pero la sensación vuelve cuando termina el ruido del día. No estoy buscando lástima; me gustaría sentir que puedo hablar sin tener que tranquilizar inmediatamente a la otra persona.
He comenzado a poner límites pequeños, pero cada “no” todavía viene acompañado de una explicación demasiado larga.
Reconocer el cansancio no significa rendirse; significa dejar de actuar como si mis límites no existieran. Estoy aprendiendo que reconocer el cansancio no significa rendirse, pero todavía me cuesta tratarme con la misma paciencia que ofrezco a otros. ¿Es válido detenerse aunque las responsabilidades continúen esperando?
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en responder.