He cambiado tanto para cumplir expectativas que ya no sé qué cosas elegí realmente por mí — Huancayo: el día en que todo dejó de parecer sencillo
No sé exactamente qué respuesta busco; quizá solo necesito dejar esto en algún lugar. Tengo 44 años, vivo en Huancayo y últimamente he cambiado tanto para cumplir expectativas que ya no sé qué cosas elegí realmente por mí.
Desde fuera mi rutina parece normal. Cumplo horarios, respondo mensajes, hago compras y participo en conversaciones. Sin embargo, hay días en que cada tarea pequeña requiere una energía que nadie ve. Cuando alguien pregunta cómo estoy, respondo “bien” por costumbre y porque explicar todo parece demasiado largo.
He intentado organizarme mejor, dormir más y distraerme con cosas que antes disfrutaba. Algunas ayudan por un rato, especialmente hablar con una amistad sin fingir que todo está perfecto, pero la sensación vuelve cuando termina el ruido del día. No estoy buscando lástima; me gustaría sentir que puedo hablar sin tener que tranquilizar inmediatamente a la otra persona.
Una persona cercana notó que estoy distinto y me ofreció escucharme, pero todavía no encuentro cómo empezar la conversación.
Sé que no necesito resolver toda mi vida en un solo día, aunque todavía me cuesta aceptar pasos pequeños. Estoy aprendiendo que reconocer el cansancio no significa rendirse, pero todavía me cuesta tratarme con la misma paciencia que ofrezco a otros. ¿Es válido detenerse aunque las responsabilidades continúen esperando?
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