He puesto tanto esfuerzo en mis estudios que cualquier error se siente como una prueba de que no sirvo — Chincha: el detalle que nadie más conocía
No sé exactamente qué respuesta busco; quizá solo necesito dejar esto en algún lugar. Tengo 35 años, vivo en Chincha y últimamente he puesto tanto esfuerzo en mis estudios que cualquier error se siente como una prueba de que no sirvo.
Desde fuera mi rutina parece normal. Cumplo horarios, respondo mensajes, hago compras y participo en conversaciones. Sin embargo, hay días en que cada tarea pequeña requiere una energía que nadie ve. Cuando alguien pregunta cómo estoy, respondo “bien” por costumbre y porque explicar todo parece demasiado largo.
He intentado organizarme mejor, dormir más y distraerme con cosas que antes disfrutaba. Algunas ayudan por un rato, especialmente escribir lo que siento en una libreta, pero la sensación vuelve cuando termina el ruido del día. No estoy buscando lástima; me gustaría sentir que puedo hablar sin tener que tranquilizar inmediatamente a la otra persona.
Sé que necesito hacer cambios concretos, aunque pensar en todos al mismo tiempo me paraliza.
Quiero recuperar una rutina donde descansar, disfrutar y equivocarme no se sientan como premios que debo ganar. Estoy aprendiendo que reconocer el cansancio no significa rendirse, pero todavía me cuesta tratarme con la misma paciencia que ofrezco a otros. ¿Es válido detenerse aunque las responsabilidades continúen esperando?
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