Saludé con demasiada confianza a un desconocido pensando que era un amigo — Chimbote: una conversación que lo cambió todo
Tengo 20 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Chimbote. Todo ocurrió en la calle: saludé con demasiada confianza a un desconocido pensando que era un amigo.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Alguien intentó ayudarme con discreción, pero para entonces prácticamente todos ya habían notado la situación. Intenté resolverlo diciendo “esto se va a convertir en una anécdota”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Al llegar a casa revisé varias veces lo ocurrido buscando un punto exacto donde podría haberlo evitado.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Les ha pasado algo parecido o tengo un talento especial para estas situaciones?
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