Me subí al auto equivocado creyendo que era mi taxi — Cusco: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Tengo 52 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Cusco. Todo ocurrió en la salida de un centro comercial: me subí al auto equivocado creyendo que era mi taxi.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Quise explicar lo sucedido y terminé empeorándolo porque cada frase sonaba más absurda que la anterior. Intenté resolverlo diciendo “esto se va a convertir en una anécdota”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Al llegar a casa revisé varias veces lo ocurrido buscando un punto exacto donde podría haberlo evitado.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Ustedes habrían vuelto al lugar o no aparecían nunca más?
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