Llamé “mamá” a una profesora por reflejo — Cusco: el miedo de empezar nuevamente
Tengo 28 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Cusco. Todo ocurrió en el instituto: llamé “mamá” a una profesora por reflejo.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Hubo unos segundos de silencio y después todo el mundo comenzó a reír. Yo también me reí, aunque sentía que la cara me ardía. Intenté resolverlo diciendo “por favor, hagamos como si no pasó”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Un amigo prometió no contarlo y, por supuesto, esa misma noche ya lo sabía medio grupo.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Cuál ha sido la situación más vergonzosa que les pasó y ahora pueden contar riéndose?
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