Me quedé hablando solo porque mis audífonos se desconectaron — Trujillo: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Tengo 28 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Trujillo. Todo ocurrió en un bus lleno: me quedé hablando solo porque mis audífonos se desconectaron.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Hubo unos segundos de silencio y después todo el mundo comenzó a reír. Yo también me reí, aunque sentía que la cara me ardía. Intenté resolverlo diciendo “por favor, hagamos como si no pasó”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Al llegar a casa revisé varias veces lo ocurrido buscando un punto exacto donde podría haberlo evitado.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Es mejor reírse de inmediato o intentar fingir que nada ocurrió?
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en responder.