Mandé un audio romántico al grupo del trabajo — Iquitos: el detalle que nadie más conocía
Tengo 51 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Iquitos. Todo ocurrió en WhatsApp: mandé un audio romántico al grupo del trabajo.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
La persona involucrada lo tomó con humor, lo que evitó un desastre, aunque yo seguí pensando en eso durante días. Intenté resolverlo diciendo “esto se va a convertir en una anécdota”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Durante el resto del día cada persona que me miraba me parecía alguien que ya conocía la historia.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Les ha pasado algo parecido o tengo un talento especial para estas situaciones?
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