Me quedé encerrado en un probador y tuve que pedir ayuda — Ica: la verdad que por fin necesitaba contar
Tengo 33 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Ica. Todo ocurrió en una tienda: me quedé encerrado en un probador y tuve que pedir ayuda.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Mi primera reacción fue querer desaparecer; la segunda fue revisar si existía alguna forma de borrar el recuerdo de los demás. Intenté resolverlo diciendo “esto se va a convertir en una anécdota”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Al llegar a casa revisé varias veces lo ocurrido buscando un punto exacto donde podría haberlo evitado.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Ustedes habrían vuelto al lugar o no aparecían nunca más?
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