Se rompió una bolsa y todas mis compras quedaron esparcidas — Tacna: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
Tengo 53 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Tacna. Todo ocurrió en un supermercado: se rompió una bolsa y todas mis compras quedaron esparcidas.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
La persona involucrada lo tomó con humor, lo que evitó un desastre, aunque yo seguí pensando en eso durante días. Intenté resolverlo diciendo “esto se va a convertir en una anécdota”, pero eso provocó otra ronda de risas.
La persona a la que intentaba impresionar fue quien mejor reaccionó y eso, por suerte, hizo el momento un poco más humano.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Les ha pasado algo parecido o tengo un talento especial para estas situaciones?
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