Dije un nombre equivocado en un momento en que todos guardaban silencio — Nazca: una conversación que lo cambió todo
Tengo 43 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Nazca. Todo ocurrió en una ceremonia: dije un nombre equivocado en un momento en que todos guardaban silencio.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Quise explicar lo sucedido y terminé empeorándolo porque cada frase sonaba más absurda que la anterior. Intenté resolverlo diciendo “creo que hoy no es mi día”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Al llegar a casa revisé varias veces lo ocurrido buscando un punto exacto donde podría haberlo evitado.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Qué habrían dicho ustedes para salir del momento con un poco de dignidad?
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