Saludé con demasiada confianza a un desconocido pensando que era un amigo — Puerto Maldonado: el miedo de empezar nuevamente
Tengo 38 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Puerto Maldonado. Todo ocurrió en la calle: saludé con demasiada confianza a un desconocido pensando que era un amigo.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Alguien intentó ayudarme con discreción, pero para entonces prácticamente todos ya habían notado la situación. Intenté resolverlo diciendo “necesito reiniciar esta mañana”, pero eso provocó otra ronda de risas.
La persona a la que intentaba impresionar fue quien mejor reaccionó y eso, por suerte, hizo el momento un poco más humano.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Les ha pasado algo parecido o tengo un talento especial para estas situaciones?
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