Caí frente a todo el salón intentando entrar con discreción — Puerto Maldonado: una conversación que lo cambió todo
Tengo 51 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Puerto Maldonado. Todo ocurrió en una exposición: caí frente a todo el salón intentando entrar con discreción.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Mi primera reacción fue querer desaparecer; la segunda fue revisar si existía alguna forma de borrar el recuerdo de los demás. Intenté resolverlo diciendo “necesito reiniciar esta mañana”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Durante el resto del día cada persona que me miraba me parecía alguien que ya conocía la historia.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Es mejor reírse de inmediato o intentar fingir que nada ocurrió?
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