Me puse a bailar creyendo que nadie miraba y una cámara de seguridad lo grabó — Juliaca: el miedo de empezar nuevamente
Tengo 49 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Juliaca. Todo ocurrió en el trabajo: me puse a bailar creyendo que nadie miraba y una cámara de seguridad lo grabó.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Intenté actuar como si nada hubiera ocurrido, pero cada movimiento que hice después parecía llamar todavía más la atención. Intenté resolverlo diciendo “por favor, hagamos como si no pasó”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Un amigo prometió no contarlo y, por supuesto, esa misma noche ya lo sabía medio grupo.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Es mejor reírse de inmediato o intentar fingir que nada ocurrió?
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