Dije un nombre equivocado en un momento en que todos guardaban silencio — Huánuco: una conversación que lo cambió todo
Tengo 20 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Huánuco. Todo ocurrió en una ceremonia: dije un nombre equivocado en un momento en que todos guardaban silencio.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Alguien intentó ayudarme con discreción, pero para entonces prácticamente todos ya habían notado la situación. Intenté resolverlo diciendo “esto se va a convertir en una anécdota”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Un amigo prometió no contarlo y, por supuesto, esa misma noche ya lo sabía medio grupo.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Es mejor reírse de inmediato o intentar fingir que nada ocurrió?
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en responder.