Llamé “mamá” a una profesora por reflejo — Iquitos: una conversación que lo cambió todo
Tengo 30 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Iquitos. Todo ocurrió en el instituto: llamé “mamá” a una profesora por reflejo.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Mi primera reacción fue querer desaparecer; la segunda fue revisar si existía alguna forma de borrar el recuerdo de los demás. Intenté resolverlo diciendo “creo que hoy no es mi día”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Un amigo prometió no contarlo y, por supuesto, esa misma noche ya lo sabía medio grupo.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Ustedes habrían vuelto al lugar o no aparecían nunca más?
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