Me quedé encerrado en un probador y tuve que pedir ayuda — Huánuco: meses de dudas y una decisión pendiente
Tengo 57 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Huánuco. Todo ocurrió en una tienda: me quedé encerrado en un probador y tuve que pedir ayuda.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Alguien intentó ayudarme con discreción, pero para entonces prácticamente todos ya habían notado la situación. Intenté resolverlo diciendo “por favor, hagamos como si no pasó”, pero eso provocó otra ronda de risas.
La persona a la que intentaba impresionar fue quien mejor reaccionó y eso, por suerte, hizo el momento un poco más humano.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Ustedes habrían vuelto al lugar o no aparecían nunca más?
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