Entré al baño equivocado y tardé demasiado en entenderlo — Lima: la verdad que por fin necesitaba contar
Tengo 24 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Lima. Todo ocurrió en un restaurante: entré al baño equivocado y tardé demasiado en entenderlo.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
La persona involucrada lo tomó con humor, lo que evitó un desastre, aunque yo seguí pensando en eso durante días. Intenté resolverlo diciendo “por favor, hagamos como si no pasó”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Un amigo prometió no contarlo y, por supuesto, esa misma noche ya lo sabía medio grupo.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Qué habrían dicho ustedes para salir del momento con un poco de dignidad?
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