Confundí a la pareja de una amistad con su hermano o hermana en Ica
Tengo 28 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Ica. Todo ocurrió en una cena: confundí a la pareja de una amistad con su hermano o hermana.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Mi primera reacción fue querer desaparecer; la segunda fue revisar si existía alguna forma de borrar el recuerdo de los demás. Intenté resolverlo diciendo “esto se va a convertir en una anécdota”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Con el tiempo la anécdota se volvió menos dolorosa, aunque todavía siento calor en la cara cuando alguien la menciona.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Qué habrían dicho ustedes para salir del momento con un poco de dignidad?
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