Pensé que alguien me saludaba, respondí emocionado y en realidad hablaba con la persona detrás de mí — Ayacucho: el detalle que nadie más conocía
Tengo 26 años y todavía me da vergüenza recordar lo que me pasó en Ayacucho. Todo ocurrió en una cafetería: pensé que alguien me saludaba, respondí emocionado y en realidad hablaba con la persona detrás de mí.
Lo peor es que antes del incidente yo estaba intentando verme completamente tranquilo. Había llegado con tiempo, revisado todo y hasta pensado que esa vez nada podía salir mal. En cuestión de segundos entendí que la confianza puede desaparecer mucho más rápido de lo que llega.
Hubo unos segundos de silencio y después todo el mundo comenzó a reír. Yo también me reí, aunque sentía que la cara me ardía. Intenté resolverlo diciendo “esto se va a convertir en una anécdota”, pero eso provocó otra ronda de risas.
Con el tiempo la anécdota se volvió menos dolorosa, aunque todavía siento calor en la cara cuando alguien la menciona.
Ahora puedo reírme, pero en ese instante habría aceptado cualquier forma de teletransportarme. ¿Cuánto tiempo creen que tarda una persona en olvidar algo así?
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