Mis padres decidieron separarse después de décadas y esperan que yo tome partido — Sullana: una historia que todavía sigue abierta
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 37 años, vivo en Sullana y el conflicto que más me pesa está dentro de mi propia familia: mis padres decidieron separarse después de décadas y esperan que yo tome partido.
No empezó con una sola pelea. Fueron años de pequeñas decisiones, bromas que dolían, favores dados por obligación y conversaciones que siempre se posponían para “no arruinar el momento”. Yo también participé en ese silencio porque pensaba que mantener la paz era más importante que decir lo que necesitaba.
Todo explotó durante una celebración. Alguien hizo un comentario que habría parecido insignificante desde fuera, pero para nosotros contenía años de historia. Respondí con más fuerza de la que acostumbro y desde entonces varias personas dicen que exageré, sin preguntarme qué había acumulado antes.
Ahora recibo mensajes que apelan a la culpa y a la idea de que la familia debe soportarlo todo.
Querer a la familia no obliga a aceptar cualquier dinámica ni a estar disponible sin límites. Quiero cuidar los vínculos, pero no a costa de seguir ocupando un lugar que me hace daño. ¿Perdonar significa necesariamente volver a tener la misma cercanía?
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