Las prácticas que soñaba resultaron ser un lugar donde solo me asignan tareas sin aprendizaje — Chincha: el detalle que nadie más conocía
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 29 años, estudio Turismo en Chincha y estoy en el ciclo 3. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que las prácticas que soñaba resultaron ser un lugar donde solo me asignan tareas sin aprendizaje.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante el proceso de matrícula. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
Una persona cercana me recomendó hablar con coordinación académica, aunque temo que pedir ayuda termine dejándome más expuesto.
Terminar rápido no debería ser más importante que entender qué camino estoy construyendo. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Debería asumir la consecuencia y contar toda la verdad al profesor?
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