Todos parecen avanzar más rápido y cada logro ajeno se ha convertido en una medida de mi propio fracaso — Moquegua: la verdad que por fin necesitaba contar
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 25 años, estudio Administración en Moquegua y estoy en el ciclo 11. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que todos parecen avanzar más rápido y cada logro ajeno se ha convertido en una medida de mi propio fracaso.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante una exposición. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
Sé que muchas personas pasan por algo parecido, pero vivirlo se siente mucho más solitario de lo que imaginaba.
Estoy aprendiendo que avanzar también puede significar reducir la carga, cambiar de plan o comenzar nuevamente. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Cambiarían de camino aunque eso signifique empezar casi desde cero?
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