Me enamoré de una persona de mi salón y ahora la amistad está interfiriendo con mi concentración — Arequipa: una historia que todavía sigue abierta
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 19 años, estudio Negocios Internacionales en Arequipa y estoy en el ciclo 11. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que me enamoré de una persona de mi salón y ahora la amistad está interfiriendo con mi concentración.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante la reunión de un trabajo grupal. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
En casa creen que estoy avanzando sin problemas y ya hacen planes para mi graduación.
Terminar rápido no debería ser más importante que entender qué camino estoy construyendo. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Estoy renunciando demasiado pronto o ignorando una señal evidente?
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