Soy la primera persona de mi familia en llegar a la universidad y siento que no tengo derecho a equivocarme en Ingeniería Industrial
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 32 años, estudio Ingeniería Industrial en Sullana y estoy en el ciclo 11. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que soy la primera persona de mi familia en llegar a la universidad y siento que no tengo derecho a equivocarme.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante la publicación de notas. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
Sé que muchas personas pasan por algo parecido, pero vivirlo se siente mucho más solitario de lo que imaginaba.
Estoy aprendiendo que avanzar también puede significar reducir la carga, cambiar de plan o comenzar nuevamente. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Es mejor detenerse un ciclo para recuperar estabilidad o seguir aunque el rendimiento empeore?
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