El ritmo del internado me está haciendo dudar de una vocación que antes parecía clara — Lima: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 30 años, estudio Ingeniería Industrial en Lima y estoy en el ciclo 8. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que el ritmo del internado me está haciendo dudar de una vocación que antes parecía clara.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante una conversación con coordinación académica. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
Una persona cercana me recomendó hablar con coordinación académica, aunque temo que pedir ayuda termine dejándome más expuesto.
Estoy aprendiendo que avanzar también puede significar reducir la carga, cambiar de plan o comenzar nuevamente. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Debería asumir la consecuencia y contar toda la verdad al profesor?
Comentarios (0)
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en responder.