Me enamoré de una persona de mi salón y ahora la amistad está interfiriendo con mi concentración — Chimbote: la verdad que por fin necesitaba contar
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 24 años, estudio Contabilidad en Chimbote y estoy en el ciclo 9. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que me enamoré de una persona de mi salón y ahora la amistad está interfiriendo con mi concentración.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante una entrega parcial. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
Sé que muchas personas pasan por algo parecido, pero vivirlo se siente mucho más solitario de lo que imaginaba.
No quiero abandonar por una mala etapa ni quedarme únicamente para cumplir una expectativa ajena. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Estoy renunciando demasiado pronto o ignorando una señal evidente?
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