El ritmo del internado me está haciendo dudar de una vocación que antes parecía clara — Juliaca: la verdad que por fin necesitaba contar
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 25 años, estudio Diseño Gráfico en Juliaca y estoy en el ciclo 4. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que el ritmo del internado me está haciendo dudar de una vocación que antes parecía clara.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante la reunión de un trabajo grupal. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
Mis amistades intentan animarme, pero algunas frases como “solo organízate mejor” me hacen sentir todavía más incomprendido.
Terminar rápido no debería ser más importante que entender qué camino estoy construyendo. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Cómo hablarían con la familia cuando todos han hecho sacrificios para apoyar los estudios?
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