Mi familia espera que termine rápido, pero también depende de que trabaje y ayude en casa — Lima: una conversación que lo cambió todo
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 19 años, estudio Marketing en Lima y estoy en el ciclo 4. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que mi familia espera que termine rápido, pero también depende de que trabaje y ayude en casa.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante una charla sobre prácticas. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
Mis amistades intentan animarme, pero algunas frases como “solo organízate mejor” me hacen sentir todavía más incomprendido.
Pedir ayuda puede sentirse como fracaso, pero seguir escondiendo el problema solo reduce mis opciones. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Es mejor detenerse un ciclo para recuperar estabilidad o seguir aunque el rendimiento empeore?
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