Tengo una beca que depende de mis notas y este ciclo comencé a bajar más de lo que puedo admitir — Abancay: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 20 años, estudio Turismo en Abancay y estoy en el ciclo 8. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que tengo una beca que depende de mis notas y este ciclo comencé a bajar más de lo que puedo admitir.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante una conversación con coordinación académica. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
También necesito trabajar para pagar parte de los estudios, así que reducir cursos no es una decisión sencilla.
Una dificultad académica no define toda mi capacidad, aunque en este momento me cueste recordarlo. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Cómo hablarían con la familia cuando todos han hecho sacrificios para apoyar los estudios?
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