Todos creen que me graduaré este año, pero me falta un curso que reprobé y no he contado en Administración
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 22 años, estudio Administración en Barranca y estoy en el ciclo 9. Todos los involucrados en esta historia somos adultos. La verdad es que todos creen que me graduaré este año, pero me falta un curso que reprobé y no he contado.
Al comenzar la universidad imaginaba que el esfuerzo tendría una dirección clara. Con el tiempo aparecieron horarios cruzados, gastos, trabajos grupales y la presión de demostrar que valió la pena llegar hasta aquí. He intentado organizarme con listas, calendarios y noches sin dormir, pero la sensación de ir atrasado no desaparece.
El punto de quiebre llegó durante una conversación con coordinación académica. Escuché a mis compañeros hablar de prácticas, notas y planes de graduación, mientras yo calculaba todo lo que todavía no he resuelto. No dije nada porque me da vergüenza que confundan una etapa difícil con falta de capacidad.
Mis amistades intentan animarme, pero algunas frases como “solo organízate mejor” me hacen sentir todavía más incomprendido.
Pedir ayuda puede sentirse como fracaso, pero seguir escondiendo el problema solo reduce mis opciones. No quiero abandonar por cansancio, pero tampoco deseo continuar únicamente por no decepcionar a otros. ¿Cómo pondrían límites a un grupo sin terminar aislados el resto del ciclo?
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