Acepté quedarme por una mejora salarial que nunca llegó — Tumbes: una historia que todavía sigue abierta
No busco que me den la razón; solo necesito una opinión de alguien que no conozca a las personas involucradas. Tengo 32 años y trabajo desde hace 9 años en una oficina municipal de Tumbes. El problema es que acepté quedarme por una mejora salarial que nunca llegó.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una reunión urgente del equipo. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
He comenzado a buscar otras opciones en secreto, aunque el mercado no está sencillo y tengo responsabilidades económicas.
Necesito cuidar mis ingresos sin normalizar un desgaste que ya está afectando toda mi vida. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Debería admitir el error ahora aunque exista la posibilidad de perder el empleo?
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