Mi negocio paralelo está creciendo y empieza a competir con el tiempo que dedico a mi empleo — Tarapoto: una historia que todavía sigue abierta
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 53 años y trabajo desde hace 2 años en un colegio de Tarapoto. El problema es que mi negocio paralelo está creciendo y empieza a competir con el tiempo que dedico a mi empleo.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una auditoría interna. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
También hay compañeros que dependen de mí y me preocupa que mi salida aumente todavía más su carga.
Estoy aprendiendo que ser responsable no significa aceptar funciones ilimitadas ni silencios injustos. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Creen que vale la pena luchar por mejorar el ambiente o ya es momento de salir?
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