Me ofrecieron un puesto en otra ciudad que mejoraría mi carrera, pero alteraría toda mi vida familiar — Trujillo: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 53 años y trabajo desde hace 13 años en un almacén de distribución de Trujillo. El problema es que me ofrecieron un puesto en otra ciudad que mejoraría mi carrera, pero alteraría toda mi vida familiar.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante un cierre de mes. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
Mi familia me aconseja resistir porque “todos los trabajos son así”, pero no creo que normalizar el desgaste sea una solución.
La estabilidad importa, pero también importa la forma en que llego a casa después de cada jornada. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Debería admitir el error ahora aunque exista la posibilidad de perder el empleo?
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