Cometí un error que podría costarle dinero a la empresa y nadie lo ha detectado todavía — Ayacucho: el detalle que nadie más conocía
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 30 años y trabajo desde hace 14 años en una universidad privada de Ayacucho. El problema es que cometí un error que podría costarle dinero a la empresa y nadie lo ha detectado todavía.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante la reunión mensual de resultados. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
La empresa promete cambios desde hace meses y cada promesa solo compra un poco más de tiempo.
Una carrera se construye con decisiones difíciles, y quedarse por costumbre también es una decisión. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Es razonable irse sin sentir culpa después de tantos años?
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