Mi negocio paralelo está creciendo y empieza a competir con el tiempo que dedico a mi empleo — Abancay: una promesa difícil de cumplir
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 52 años y trabajo desde hace 12 años en un supermercado de Abancay. El problema es que mi negocio paralelo está creciendo y empieza a competir con el tiempo que dedico a mi empleo.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una reunión urgente del equipo. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
También hay compañeros que dependen de mí y me preocupa que mi salida aumente todavía más su carga.
Necesito cuidar mis ingresos sin normalizar un desgaste que ya está afectando toda mi vida. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Es razonable irse sin sentir culpa después de tantos años?
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