Mentí diciendo que dominaba una herramienta y ahora debo usarla frente a todo el equipo — Huaraz: una conversación que lo cambió todo
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 54 años y trabajo desde hace 6 años en un taller automotriz de Huaraz. El problema es que mentí diciendo que dominaba una herramienta y ahora debo usarla frente a todo el equipo.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una conversación con recursos humanos. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
La empresa promete cambios desde hace meses y cada promesa solo compra un poco más de tiempo.
No quiero confundir lealtad profesional con miedo a buscar un lugar donde mi trabajo sea valorado. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Es razonable irse sin sentir culpa después de tantos años?
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