Me ofrecieron un puesto en otra ciudad que mejoraría mi carrera, pero alteraría toda mi vida familiar — Chincha: una historia que todavía sigue abierta
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 48 años y trabajo desde hace 14 años en una oficina municipal de Chincha. El problema es que me ofrecieron un puesto en otra ciudad que mejoraría mi carrera, pero alteraría toda mi vida familiar.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una reunión urgente del equipo. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
Una persona de confianza me recomendó documentar todo antes de hablar, pero hacerlo me hace sentir como si ya estuviera preparando una guerra.
La estabilidad importa, pero también importa la forma en que llego a casa después de cada jornada. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Es razonable irse sin sentir culpa después de tantos años?
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