La dirección protege a una persona que incumple todo porque tiene una relación cercana con los dueños — Piura: el día en que todo dejó de parecer sencillo
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 47 años y trabajo desde hace 3 años en un call center de Piura. El problema es que la dirección protege a una persona que incumple todo porque tiene una relación cercana con los dueños.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una reunión urgente del equipo. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
Una persona de confianza me recomendó documentar todo antes de hablar, pero hacerlo me hace sentir como si ya estuviera preparando una guerra.
La estabilidad importa, pero también importa la forma en que llego a casa después de cada jornada. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Debería admitir el error ahora aunque exista la posibilidad de perder el empleo?
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