Mi negocio paralelo está creciendo y empieza a competir con el tiempo que dedico a mi empleo — Chiclayo: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
Me cuesta aceptar que una situación tan cotidiana haya terminado cambiando tantas cosas en mi vida. Tengo 45 años y trabajo desde hace 6 años en una agencia de publicidad de Chiclayo. El problema es que mi negocio paralelo está creciendo y empieza a competir con el tiempo que dedico a mi empleo.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una reunión urgente del equipo. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
Una persona de confianza me recomendó documentar todo antes de hablar, pero hacerlo me hace sentir como si ya estuviera preparando una guerra.
Necesito cuidar mis ingresos sin normalizar un desgaste que ya está afectando toda mi vida. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Creen que vale la pena luchar por mejorar el ambiente o ya es momento de salir?
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