Cometí un error que podría costarle dinero a la empresa y nadie lo ha detectado todavía — Lima: meses de dudas y una decisión pendiente
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 35 años y trabajo desde hace 12 años en una empresa de tecnología de Lima. El problema es que cometí un error que podría costarle dinero a la empresa y nadie lo ha detectado todavía.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una auditoría interna. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
La empresa promete cambios desde hace meses y cada promesa solo compra un poco más de tiempo.
No quiero confundir lealtad profesional con miedo a buscar un lugar donde mi trabajo sea valorado. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Debería admitir el error ahora aunque exista la posibilidad de perder el empleo?
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