Cometí un error que podría costarle dinero a la empresa y nadie lo ha detectado todavía — Huancayo: el detalle que nadie más conocía
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 54 años y trabajo desde hace 7 años en una oficina municipal de Huancayo. El problema es que cometí un error que podría costarle dinero a la empresa y nadie lo ha detectado todavía.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una auditoría interna. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
Mi familia me aconseja resistir porque “todos los trabajos son así”, pero no creo que normalizar el desgaste sea una solución.
La estabilidad importa, pero también importa la forma en que llego a casa después de cada jornada. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Es razonable irse sin sentir culpa después de tantos años?
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