Un compañero presentó como propia una propuesta que desarrollé durante semanas — Nazca: lo que ocurrió cuando dejé de fingir
Llevo varios días escribiendo y borrando esta confesión porque no sé con quién hablarlo. Tengo 42 años y trabajo desde hace 3 años en un taller automotriz de Nazca. El problema es que un compañero presentó como propia una propuesta que desarrollé durante semanas.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una reunión urgente del equipo. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
La empresa promete cambios desde hace meses y cada promesa solo compra un poco más de tiempo.
La estabilidad importa, pero también importa la forma en que llego a casa después de cada jornada. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Creen que vale la pena luchar por mejorar el ambiente o ya es momento de salir?
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