Cometí un error que podría costarle dinero a la empresa y nadie lo ha detectado todavía — Chincha: meses de dudas y una decisión pendiente
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 49 años y trabajo desde hace 2 años en una entidad financiera de Chincha. El problema es que cometí un error que podría costarle dinero a la empresa y nadie lo ha detectado todavía.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante un cierre de mes. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
La empresa promete cambios desde hace meses y cada promesa solo compra un poco más de tiempo.
La estabilidad importa, pero también importa la forma en que llego a casa después de cada jornada. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Es razonable irse sin sentir culpa después de tantos años?
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