Me ofrecieron un puesto en otra ciudad que mejoraría mi carrera, pero alteraría toda mi vida familiar — Cajamarca: la verdad que por fin necesitaba contar
Esta historia parece pequeña cuando la resumo, pero lleva meses ocupando casi todos mis pensamientos. Tengo 30 años y trabajo desde hace 10 años en un colegio de Cajamarca. El problema es que me ofrecieron un puesto en otra ciudad que mejoraría mi carrera, pero alteraría toda mi vida familiar.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante la entrega de un proyecto importante. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
La empresa promete cambios desde hace meses y cada promesa solo compra un poco más de tiempo.
Estoy aprendiendo que ser responsable no significa aceptar funciones ilimitadas ni silencios injustos. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Creen que vale la pena luchar por mejorar el ambiente o ya es momento de salir?
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