Mi jefe cambia las prioridades todos los días y después responsabiliza al equipo por los retrasos — Trujillo: una promesa difícil de cumplir
Nunca pensé que terminaría contando esto de manera anónima, pero necesito ordenar lo que siento. Tengo 29 años y trabajo desde hace 11 años en un almacén de distribución de Trujillo. El problema es que mi jefe cambia las prioridades todos los días y después responsabiliza al equipo por los retrasos.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante el cambio de turno. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
He comenzado a buscar otras opciones en secreto, aunque el mercado no está sencillo y tengo responsabilidades económicas.
La estabilidad importa, pero también importa la forma en que llego a casa después de cada jornada. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad con el equipo cuando la empresa no cuida a nadie?
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