Mi jefe cambia las prioridades todos los días y después responsabiliza al equipo por los retrasos — Chincha: meses de dudas y una decisión pendiente
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 51 años y trabajo desde hace 2 años en una empresa de tecnología de Chincha. El problema es que mi jefe cambia las prioridades todos los días y después responsabiliza al equipo por los retrasos.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una presentación para un cliente. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
La empresa promete cambios desde hace meses y cada promesa solo compra un poco más de tiempo.
Estoy aprendiendo que ser responsable no significa aceptar funciones ilimitadas ni silencios injustos. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Cómo pondrían límites sin quedar como una persona poco comprometida?
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