En la oficina todos sonríen, pero los chismes y la competencia están destruyendo al equipo — Juliaca: el miedo de empezar nuevamente
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 56 años y trabajo desde hace 10 años en un call center de Juliaca. El problema es que en la oficina todos sonríen, pero los chismes y la competencia están destruyendo al equipo.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una capacitación obligatoria. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
También hay compañeros que dependen de mí y me preocupa que mi salida aumente todavía más su carga.
Una carrera se construye con decisiones difíciles, y quedarse por costumbre también es una decisión. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Es razonable irse sin sentir culpa después de tantos años?
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