Me ofrecieron un ascenso que todos celebran, pero siento que no estoy preparado — Pucallpa: una conversación que lo cambió todo
Si alguien me hubiera contado algo parecido hace un año, habría pensado que la respuesta era sencilla. Tengo 48 años y trabajo desde hace 13 años en una tienda por departamentos de Pucallpa. El problema es que me ofrecieron un ascenso que todos celebran, pero siento que no estoy preparado.
Durante mucho tiempo intenté adaptarme porque valoraba la estabilidad, el aprendizaje y la relación con algunas personas del equipo. Me acostumbré a responder mensajes fuera de horario, resolver urgencias y mantener una buena cara incluso cuando las decisiones no eran justas.
La situación llegó a un punto distinto durante una conversación con recursos humanos. Hubo una conversación donde quedó claro que mi esfuerzo se daba por sentado, mientras cualquier límite era interpretado como falta de compromiso. Salí de esa reunión con una mezcla de enojo y miedo, porque necesito el sueldo pero también siento que me estoy apagando.
Mi familia me aconseja resistir porque “todos los trabajos son así”, pero no creo que normalizar el desgaste sea una solución.
Estoy aprendiendo que ser responsable no significa aceptar funciones ilimitadas ni silencios injustos. El trabajo ocupa demasiadas horas de la vida como para vivirlo únicamente sobreviviendo, pero tampoco puedo ignorar la realidad económica. ¿Cómo pondrían límites sin quedar como una persona poco comprometida?
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